Editorial

Editorial Enero 2011

Director General:

Jesús Pérez Marqués

Editorial Enero 2011

En Enero del dos mil nueve escribía esta editorial hoy en 2011 quiero reinterpretarla con las lecturas entre líneas del ayer y el hoy añadiendo y quitando de la misma en las introducciones del hoy.

Mantengo la estancia por la necesidad de seguir, estoy por que las alternativas no dan paso al toro que han de lidiar los demás, la plaza, inmersa en la sangre derramada, está ausente de visionarios que hicieron disfrutar a la afición mostrando el capote sin enseñar la espada que mataría al toro y el toro mantiene la ornamenta firme porque sabe que los cuernos son efímeros y las orejas y el rabo son un triunfo menor a la hora de valorar una faena.

En medio de la guerra,  guerra, en medio de la tempestad y para salir de ella, luz, sol, claridad, trasparencia, todo tiene sus tiempo y ya diría que hemos empezado con los traspiés de antes de ayer en el hoy que todos deseamos.

Otros espacios pasajeros, los de aquellos que no quisieron mirar, sin menos y sin más que el devenir de la existencia de los ciegos, o peor aún de aquellos que sabían de su existencia y como Pilatos se lavaron las manos.

De qué sirve decir punto y seguido, si la coma nos la hemos comido, como la crisis que nos han dejado con las políticas de fraude he inversión sin humanidad, donde la economía o el cuarto trastero mundial, para que el hambre y la miseria se pierda en sincronismos de leyes que exigen seguir por seguir sin mirar o mirar sin mirar para seguir.

Que hacemos con las buenas palabras. Que hacemos con los buenos sentimientos. Que hacemos con las buenas voluntades, si encasilladas en sistemas se pierden en lo ajeno que no van ninguna parte. Que podemos hacer si, sin mirar o mirando, no nos dejan ver o hacer lo que nuestra voluntad cree justo. Como vamos a salir si encerrados en el horizonte no nos dejan mirar hacia el lado de lo que creemos como base firme para seguir.

Como hallar otra razón si las razones que tenemos delante, pierden todo sentido y los sentidos van despareciendo por la sinrazón de mantener lo que tenemos al precio de seguir sin importar el precio y la propia lástima que provocara haber caído en tan absurdas decadencias.

Después de la tormenta llega la calma, calma para abrir las ventanas y entre la luz, luz para ver los rincones donde se esconde la verdadera hipocresía, la verdadera maldad.

Como saber dónde vamos a estar, o nos van a llevar o vamos inevitablemente a ir, por carecer de los principios básicos de reclamar lo justo por muy efímero que parezca. Agua Fresca, aire puro, voluntad…

Porque no  hablar de crisis en este dos mil once,  porque, si hay tantas cosas que dejamos atrás que hacen y han hecho que estemos en esta situación sin darle tan apenas importancia aquellos que han provocado la ironía del caos, puede valer lo peor contra lo peor, pero no contra todos, para  restar puntos a los puntos que suman y no restan.

 

  Jesús Pérez Marqués